martes, 7 de enero de 2014

Plaza de Santa Bárbara

PLAZA DE SANTA BARBARA

La Plaza de Santa Bárbara, se encuentra situada junto a la Plaza de Alonso Martínez y a ella desembocan calles como: Hortaleza,  Serrano Anguita, Santa Teresa y Orellana. Al parecer el nombre procede del convento de Santa Bárbara que estuvo situado entre las calles de Génova y Santa Teresa.
Comenzaremos nuestro recorrido por la historia de la plaza remontándonos al Siglo XVII y nos serviremos del Plano de Pedro Texeira de 1656 en el que podemos apreciar la antigua Puerta de Santa Bárbara.


La Puerta o Portillo de Santa Bárbara como también se la denominó se encontraba situado en la cerca de Felipe IV muy próximo al convento de Santa Bárbara. Fue construido conjuntamente con la cerca en el año 1625, disponiendo de un solo arco de ladrillo.
Fuera de la cerca, a la izquierda del camino de Hortaleza, se encontraba un molino que no se sabe con certeza de quien era la propiedad, algunas fuentes nos indican que era propiedad del convento de San Plácido. El citado molino se convirtió en fábrica de pólvora en los comienzos del Siglo XVIII.
Será en el año 1721, cuando se instale en los terrenos del molino, la Real Fábrica de Tapices que en la actualidad se encuentra junto a la Estación de Atocha, en concreto en la calle Fuenterrabía.

Recreación de la primitiva Fábrica de Tapices

La fundación de la Real Fábrica de Tapices fue una iniciativa de Felipe V aproximadamente por  el año 1721 con la intención de crear una industria de tapices en España capaz de competir en prestigio y calidad con las manufacturas flamencas, evitando de esta forma tener que recurrir a tejidos foráneos para la decoración de los Reales Sitios como: La Granja, Aranjuez y el Palacio Real.
La Real Fábrica de Tapices se creó siguiendo el modelo francés y que mejor que traer un flamenco para ponerla en marcha. Felipe V, se trajo a la familia de Jacobo Vandergoten naturales de Amberes, que inmediatamente levantaron una primera fábrica fuera de la ciudad.  La Fábrica  permaneció en Santa Bárbara hasta el año 1882, siendo más conocida como Casa de Santa Bárbara.
Plaza de Santa Barbara primera mitad del Siglo XIX, señalizada en negro la Fábrica de Tapices, en naranja el convento de Santa Bárbara reconvertido en Fábrica de fundición y en rojo el matadero, posterior cárcel del Saladero.

El hijo de Jacobo Vandergoten, también llamado Jacobo levantó una nueva fábrica en el año 1734 en la calle Santa Isabel, con el fin de trabajar lienzos alternativos. El nombre de la Fábrica de Tapices de Santa Isabel, debe su nombre al cercano  Real Monasterio de Santa Isabel, la Fábrica de Tapices dio lugar al célebre cuadro de “Las Hilanderas” de Velázquez.
Pocos años después, en el año 1744, se unieron ambas fábricas bajo el patrocinio real. A partir de este momento pasa a denominarse Real Fábrica de Tapices, momentos es los que adquiere su mayor esplendor. Hasta este momento los tapices se elaboraban con los bocetos realizados por pintores de la corte y otros dibujos traídos a España por la familia Vandergoten. Comienza una nueva etapa incorporando nuevos diseños como los de los pintores: Mengs, Francisco Bayeu, Salvador Maella y especialmente Francisco de Goya.
Año 1894, nueva Fábrica de Tapices junto a la Basílica de Atocha
La evolución de la Real Fábrica siempre estará vinculada con la corona. Al frente de la Fábrica para controlar la economía se nombra un Intendente Real, que será quien establezca las contratas o sistema que recogía las condiciones para llevar a efecto los distintos trabajos. La dirección artística corre a cargo de los pintores de la Real Cámara, que serán los responsables de la calidad de los trabajos.
En 1750 se formaliza la tercera contrata que será la más importante asumiendo  la Fábrica la conservación y restauración de todas las tapicerías y alfombras de los Reales Sitios.
Con la guerra de la independencia se inicia una larga etapa de decadencia en la Real Fábrica. En 1860 la Corona cede a la familia Stuyck el uso del edificio, en régimen de alquiler, y se le permite una actividad mercantil con particulares. Con la incorporación a la Fábrica de encargos de personas particulares se podrá mantener a flote la Real Fábrica, ya que los encargos reales no son suficientes y no justificaban su existencia. A partir de este momento los tapices entran en declive, siendo sustituidos progresivamente por las alfombras.
Con la llegada al trono de  Alfonso XII comienza una ligera recuperación, pero debido a que la vieja fábrica no reunía las condiciones para los nuevos tiempos, en 1882 Alfonso XII autorizó la demolición de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara para proceder al ensanche de Madrid,  ordenando la construcción de un moderno edificio en los terrenos del Olivar y Huerta del Convento de Atocha.
Imagen actual de la Real Fábrica de Tapices

En los terrenos situados entre la Plaza  de Santa Bárbara, y el Paseo de Recoletos se encontraban  tres conventos con sus respectivas huertas: Santa Teresa, las Salesas y el de Santa Bárbara. En la actualidad solo permanece Las Salesas, pero nosotros nos detendremos brevemente en conocer un poco la historia del convento de Santa Bárbara, pero antes de realizar la reseña del convento del que existen pocos datos, es casi obligatorio recordar a la Beata María Ana de Jesús que mucho tuvo que ver con la fundación del convento.
María Ana Navarro de Guevara y Romero, nació y falleció en Madrid, (1565-1624). María Ana vino al mundo en el seno de una familia relacionada con los círculos cortesanos, ya que el padre era peletero del rey Felipe II y posteriormente de Felipe III.
Placas que nos recuerdan a la Beata Mariana de Jesús, la primera en el convento de Don Juan de Alarcón en la calle Valverde número 15 y la segunda en la calle donde nació Santiago número 2

María Ana o Mariana como se la conocía, desde muy joven siempre quiso profesar en una orden religiosa, a pesar de la oposición de su padre casado en segundas nupcias y que tenía concertado el matrimonio de Mariana con un joven de la nobleza.
Dice la leyenda que Mariana se desfiguró el rostro con el fin de ser rechazada por su prometido. Verdad o mentira, lo cierto es que Mariana, se retiró como penitente en el año 1598  junto a la ermita de Santa Bárbara
Pudo subsistir con la ayuda de Fray Juan Bautista del Santísimo Sacramento, religioso mercedario y las limosnas de gentes vecinas de la ermita. Vivió en una pequeña casa junto al convento  de los mercedarios descalzos, dedicándose a la oración y a conseguir ayuda para los más necesitados. En el año 1613 es admitida en la Orden de la Merced.
Imágenes de la Beata Mariana de Jesús

Pronto comenzaron a extenderse por Madrid las apariciones y milagros que la acompañaban, dejando escritos describiendo las apariciones que había tenido. Fallece el 17 de abril de 1624 en el convento de los mercedarios de Santa Bárbara a los 59 años de edad.
Antes de su entierro, el cadáver fue expuesto en público durante tres días y el pintor Vicente Carducho realizo mascaras mortuorias de la difunta Mariana. Poco después de su fallecimiento, dio comienzo el proceso de beatificación con gran apoyo del rey Felipe IV.
El día 31 de agosto de 1627 se abrió su sepultura, encontrándose el cuerpo incorrupto y los músculos flexibles y desprendiendo un aroma muy agradable. El rostro se encontraba desfigurado, no se sabe si fue consecuencia de la realización de las máscaras mortuorias o de la leyenda de su desfiguración voluntaria. Los restos de Mariana, se volvieron a exhumar en los años, en 1731, 1924 y 1965 comprobándose que el cuerpo permanecía incorrupto.
En 1783 el Papa Pío VI la declaró beata y el Ayuntamiento de Madrid la coronó como Patrona de Madrid.
En la maqueta de León Gil de 1830, podemos observar señalizado en rojo el convento de Santa Bárbara, en amarillo el matadero y posterior carcel del Saladero, la estrella azul nos indica el lugar donde se contruiría el palacio del conde de Villagonzalo en  1862 y la estrella naranja indica el lugar donde se construyó el primer palacio del marqués de Ustáriz en el Siglo XVIII
El cuerpo incorrupto de la beata fue depositado en el convento de Santa Barbará, hasta la desamortización de Mendizábal en 1836 año en que fue trasladado a  la iglesia del Convento de Don Juan de Alarcón de Madrid situado  en la calle Valverde nº 15. El sepulcro donde reposan sus restos fue donado  por la reina Isabel II. Su festividad se celebra  el día 17 de abril.
Volviendo al convento de Santa Bárbara, el mismo fue fundado en el año 1606 por Fray Juan Bautista del Santísimo Sacramento en los terrenos que ocupaba la vieja ermita que a su vez era propiedad de los tratantes de la antigua plaza de Santa Bárbara. Fray Juan Bautista adquirió la propiedad con la ayuda de Francisco Martínez, Secretario del Concejo. Los trabajos de la iglesia y convento finalizaron en el año 1622.