Nuestra historia

Cada rincón de nuestra ciudad respira historia. Cada detalle nos habla de un pasado cercano, o lejano, recordado o desconocido, alegre o nostálgico... pero siempre sorpredente.

Nuestras calles

Dejáte llevar por las calles de nuestro barrio y entra en ese laberinto de vivencias y recuerdos, en un mar de aromas, sonidos, sabores...

Nuestra moda

Arte, moda, creatividad... en todas sus formas. En todas sus facetas. En todos sus colores.

Nuestra gastronomía

El paladar se sorprende en cada nuevo rincón en el que probarás los sabores de todo el mundo, reunidos en un solo barrio.

Nuestra gente

La mayor riqueza de nuestra ciudad.

domingo, 16 de octubre de 2011

Edificio Babiloni

El edificio del siglo XIX que hace esquina con las calles de Orellana y Campoamor, contiene 900 metros cuadrados de fresco al silicato sobre muro de cal. Con esta técnica se asegura la pintura para casi 500 años, no vale pintar sobre lo pintado, habría que picar hasta llegar al ladrillo para hacerla desaparecer. Su autor, Jack Babiloni, es un artista que cuenta con más de 40 premios internacionales en su haber.

jueves, 6 de octubre de 2011

Descubriendo la arquitectura de Chueca

Chueca: Su faceta menos conocida

Chueca es un céntrico barrio de Madrid que se caracteriza por su ambiente chic, rompedor y plural. Sus callejuelas repletas de pequeñas tiendas y joyerías son la meca de quienes buscan la moda joven y urbana. En las noches sus bares y discotecas dan vida a una de las zonas más populares de la ciudad. El barrio también es famoso por acoger el Festival del Orgullo Gay ya que aquí se concentra gran parte de la movida homosexual madrileña.
El turista que tan solo conozca esta faceta de Chueca se limitará a andar por sus calles para recorrer sus tiendas en la búsqueda de alguna prenda exclusiva y quizás animarse a entrar a alguno de sus bares para probar lo más auténtico de la gastronomía madrileña. Pero... ¡Chueca es mucho más que esto!

Descubriendo la arquitectura
Los apasionados por la arquitectura que deseen conocer verdaderamente la cultura de Madrid deberán recorrer Chueca siguiendo una ruta totalmente diversa. La primera parada será la Casa de las Siete Chimeneas, una mansión que data del siglo XVI y que es un ejemplo perfecto de las típicas casas asturianas. Cuando levantes la vista por su austera fachada de tonos rojizos encontrarás siete coquetas chimeneas.
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Otro edificio de no perderse es el Palacio Longoria que resale a principios del siglo XX. Será imposible no extasiarse ante la absoluta libertad de diseño que lo convirtió en el ejemplo más relevante del modernismo en Madrid. Su fachada semeja un enorme pastel exquisitamente decorado con merengue pero si tienes la suerte de traspasar el umbral te asombrará la elegancia de su escalera central en la cual el hierro forjado cobra forma de flores.
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Los museos de Chueca
Más allá de los bares y una arquitectura peculiar, Chueca también tiene varios museos que ameritan una visita. Podemos comenzar en el Museo Romántico, un palacete que parece una casa de muñecas perfecta con muchísimas habitaciones por descubrir, cada una llena de sorpresas. Aquí viajarás al Madrid romántico de inicios del siglo XIX pero probablemente lo que más te sorprenderán son los detalles como las pequeñas muñecas, los abanicos o los antiguos albúmenes de fotografía. En la capilla hay un magnífico Goya.
Otro viaje entretenido lo reserva el Museo de Cera que atesora más de 450 figuras de las personalidades más influyentes de la historia. Aquí podrás codearte con el Cid Campeador, Cleopatra, Cervantes o incluso Rafa Nadal e Iker Casillas. Este espacio ofrece además tres atracciones a elegir:
- Multivisión: un recorrido por la historia de España.
- El tren del Terror: pasarás desde Parque Jurásico hasta la Taberna Galáctica y otras muchas sorpresas.
- El simulador RV: un viaje al espacio a velocidad de vértigo.
Finalmente podrás visitar el Museo de Historia, situado en los límites de Chueca. Su magnífica fachada es una verdadera obra de arte del barroco español pero si entras descubrirás la historia de Madrid contada a través de objetos de uso cotidiano. Absolutamente imperdibles son: el cuadro Alegoría de Madrid de Goya, las obras de porcelana del Buen Retiro y una maqueta monumental de Madrid.
Al terminar el recorrido quizás desees detenerte en la Bardemcilla, el bar-restaurante del actor Javier Bardem.

martes, 13 de septiembre de 2011

Tiendas del Barrio de la Justicia

Si tuviera que elegir un barrio, no, creo que tendrían que ser dos: el nuevo barrio de la Justicia (Calle VI, Barquillo, Piamonte) y el Barrio Salamanca (Serrano, Velázquez, Claudio Coello… y si tuviera que quedarme sólo con uno desde luego sería con el primero, así que es con el que voy a empezar.


NAC

Calle Génova, 18
Algo más cara y exclusiva que las dos anteriores, pero con una selección impresionante de vestidos. La tienda de la Calle Génova hace esquina con la calle Argensola, a la altura de la sede del Partido Popular, en la acera de enfrente.
A ésta sólo suelo entrar en rebajas; aunque tienen también prendas más asequibles. Este año han importado las zapatillas francesas Bensimmon que están por todas partes.
Además de esta tienda, tienen más repartidas por el centro de Madrid (Lagasca, García de Paredes, ...) así como por las afueras (Centro Comercial Morajela Green)

MOTT

Calle Barquillo 31
http://mottmadrid.com/
Es quizá una de mis tiendas favoritas. Está llena de vestidos y camisetitas vaporosas, de tejidos muy agradables, y a precios no desorbitados (vestidos entre 80 y 120; y a partir de 150… estos últimos yo hasta rebajas ni me los planteo…). Es una tienda ideal para hacer regalos! En su selección,entre otras, podéis encontrar la marcas Sessun y Virginie Castaway, que son las que más compro por ser también las más baratitas, con unos cortes impecables.
Las tres dependientas que siempre suele haber en la tienda tienen un estilo increíble, y son súper atentas ayudándote en todo momento a escoger, y siendo sinceras (lo que si vas sola se agradece! si no les gusta como te queda algo, te lo dicen!)
Tienen horario continuado, no cierran a mediodía.
Importante: sólo dispones de 7 días para realizar cambios!
OLIPHANT

Calle Santa Teresa 7
http://www.oliphant.es/
Del mismo estilo que Mott, con una selección quizá más grande, y posiblemente también más exclusiva, aunque a un precio algo más elevado. Eso sí, no dejéis de ir cuando empiezan las rebajas, porque los descuentos desde un 30% merecen mucho la pena, y suelen quedar todavía bastantes tallas de casi todos los modelos. Puedes encontrar vestidos de la marca Tara Jarmon, Stella Forest…

PIAMONTE

Calle Piamonte, 16
http://www.piamonteshop.com/
Tienda ideal para bolsos y zapatos, así como para complementos. Merecen también una visita las de la Calle Lagasca, 28 (más grande, que además de bolsos y zapatos, tiene una una gran selección de ropa y abrigos muy originales en invierno) y la de la calle Marqués de Monasterio, 5.
Todas las tiendas tienen horario continuado.
Sus bolsos y zapatos son increíbles, de piel muy blandita, y con precios desde los 80 euros apróx.


YUBE
Calle Fernando VI, 23
http://www.yubemadrid.com/
Más exclusiva que las dos anteriores, y con una selección tanto de hombre como de mujer espectacular. Chloé, Paul and Smith… Cada cierto tiempo (varias veces cada temporada) realizan ventas especiales tipo “outlet” un domingo que se preavisa con tiempo.

BENNY ROOM

Calle Conde de Xiquena 17
http://www.bennyroom.com
De los mismos dueños (dueñas) de Yube, con precios más asequibles. La tienda tiene una decoración que merece muchísimo la pena una visita al interior. Eso sí, las dependientas no suelen ser lo más de la amabilidad…

STELLA FOREST
Calle Barquillo, 39
http://www.stellaforest.fr/

Relativamente reciente apertura (2009) y al lado de Mott, esta tienda de la Calle Barquillo, amplia, con dependientes encantadores y gran selección de vestidos, camisetas, complementos… Las rebajas empiezan muy fuertes, incluso en los complementos. Ojo, si pasáis antes por Oliphant de esta marca y veis algo que os guste y que está rebajado, es posible que en Stella Forest tenga un precio mejor aún.

POETE

Calle Barquillo, 8
http://www.tiendapoete.com/
En la misma calle Barquillo, pero más abajo llegando casi a Alcalá, se encuentra esta deliciosa boutique, llena de ropa boho-romántica. La relación calidad precio es excelente. Precio algo más elevados que Mott. Vestidos y complementos ideales.
Tienen más tiendas tanto en el centro como fuera de Madrid: Calle Hermosilla, 58, Cervantes, 5; fuera de Madrid en el centro comercial la Moraleja Green.
(El diseño de las bolsas es precioso)

KLING

Calle Ballesta, 6
Glorieta de Bilbao
http://www.kling.es
Fuera de la zona del barrio de la Justicia, pero que merece una mención, Kling ha abierto otra tienda en la Calle Ballesta (Malasaña); otra de las zonas de Madrid que se está empezando a poner de moda, sobre todo ahora en verano y las terracitas.
Además de esta tienda, Kling Downtown, más céntrica hay otra en la Glorieta de Bilbao, y la que ya tiene bastante tiempo en el mercado de Fuencarral.
Para las que no os podáis acercar, su eshop funciona fenomenal!

lunes, 12 de septiembre de 2011

Tapas, compras y teatro

El Soho de Madrid se muda (otra vez)

Tapas, compras y teatro en triBall, destinada a ser la zona más 'cool' de la capital
ANA ARASANZ 
Está destinada a ser una de las zona más cool de Madrid. En pleno centro, en el barrio Maravillas, en triBall se puede tomar una tapa en el sitio más cañí, comprar ropa en el mismo local donde te tomas una copa o ver una obra de teatro de sólo diez minutos. Encaja a la perfección en el perfil de joven que busca el último barrio de moda.
Lunch Box & Tiki Room
+Lunch Box & Tiki Room
    La tienda Scarly
    Ampliar
    La tienda Scarly- triBall
    La tienda de ropa Gük
    Ampliar
    La tienda de ropa Gük-















    ¿Dónde está? Para planificar la visita 
    conviene saber que triBall no es un 
    barrio, es una zona delimitada por el 
    llamado triángulo de Ballesta (limitado 
    por las calles Gran Vía, Fuencarral y 
    Corredera Baja de San Pablo). Su 
    ubicación es estratégica, ya que está 
    a un paso de Malasaña, Chueca y 
    San Bernardo.
    De compras
    Los platos fuertes de triBall (de hecho triBall es en 
    realidad la iniciativa privada de un grupo de 
    comerciantes) son restauración y compras. triBall 
    complementa dos zonas estratégicas para renovar 
    el armario: la moderna Fuencarral y la funcional 
    Gran Vía. El triángulo de Ballesta añade ropa y 
    complementos de jóvenes diseñadores.
    Dolores Promesas es una de las joyas que se han 
    convertido en clásico del barrio. El dramático nombre 
    de esta tienda en la no menos 
    dramática calle Desengaño, pone originalidad en diseños 
    de ropa alegre y ponible. 
    Se ha establecido como marca y su logo ilustra camisetas, 
    vestidos y complementos.
    Más económica es la tienda que la firma King tiene en la calle Ballesta. En lo que antes era 
    un sex shop el local fue uno de los primeros comercios de ropa de esta etapa de renovación 
    de un barrio deprimido.
    Una de las novedades de triBall es Scarly. En esta tienda con ropa de París, además de 
    bailarinas y gorros de visón diseñados por la dueña del local, uno también se puede tomar 
    descanso para comer o tomar un café. Además, el precio de las prendas es razonable.
    Gük propone líneas funcionales y rectas con diseños nórdicos, entre ellas diseños de la 
    firma danesa Stella Nova. Esta tienda de la calle Loreto y Chicote (renovada y ahora 
    peatonal) vende también los muebles que se exponen en la tienda.
    Enfrente está la tienda de la diseñadora Anjara, que ya ha hecho su paso su Cibeles. En la 
    misma calle está Beso, que vende ropa de jóvenes diseñadores españoles en lo que antaño 
    fue una lavandería.
    En el 53 de la Corredera Baja de San Pablo, la tienda Emiikapropone diseños eclécticos 
    y originales en un espacio donde también se organizan exposiciones y otros eventos. En el 34
    hay un outlet de la firma vasca Laga, y justo al lado, Carlos Castro, un taller que confecciona 
    tocados preciosos.
    Más allá de la ropa, en el barrio puede encontrarse todo lo que alguien necesita para su 
    casa. Una de las joyas es la tienda deKikeKeller, con propuestas rompedoras y artísticas 
    para decorar espacios. Y lo mejor es que junto a estas propuestas en el barrio puedes 
    encontrar jamonerías de principios de siglo, como López Pascual, tiendas de confección 
    con mantelería de lagartera y repuestos de lámparas antiguas en Puebla.
    Para comer
    Es imposible definir la oferta culinaria del barrio. Aquí uno puede comer en las casas de 
    comida de toda la vida, como la castiza Casa Perico, con buena materia prima y trato 
    familiar, hasta propuestas de comida macrobiótica.
    Para tapear o probar buena cocina mediterránea en un ambiente sencillo a la vez que cool,
     El circo de las tapas (Corredera Baja de San Pablo, 21), donde también sirven un buen 
    mojito. El consolidado Bufalino(Puebla, 9) sirve también cocina mediterránea en un ambiente 
    más recogido y a buen precio. In Situ(Valverde, 40) propone un ambiente más sofisticado con
    comida fusión. El Disparate 
    (Desengaño, 8) es nuevo en el barrio y practica cocina de fusión a buenos precios. Otra de las 
    propuestas rompedoras del barrio es el Lunch Box & Tiki Room (Barco, 8)., con bocadillos gourmet en 
    un decorado que ambienta los años 50.
    Una de las propuestas más modernas es Kitchen Club. Aquí puedes aprender a cocinar, 
    hacer un curso de cata de Gin Tonic u organizar una fiesta con amigos y elegir si cocinas 
    tú o vas a mesa puesta.
    Dónde tomar algo
    Para tomar algo en triBall hay lugares agradables como La Taberna de Agrado (Ballesta, 1), 
    donde también sirven tapas y comidas; el ya conocido The Quiet Man (Valverde, 44) y lugares 
    como El café de la Luz (La Puebla, 8) y La Paca (Valverde, 36), para sentirte como en el salón 
    de tu casa.
    Tapa y caña 
    Este es un buen momento para adentrarse en el universo gastronómico de triBall. Las propuestas van 
    desde la cocina tradicional a la macrobiótica y serán sometidas al escrutinio de los clientes, que podrán 
    votar las tapas.
    Las tapas se presentan con nombres sorprendentes como la torrija de cocido con caña de espuma de patata, 
    piquillo con sorpresa, una tapa de estofado irlandés o la "tapa de reminiscencias", que es una propuesta 
    macrobiótica de cucurucho de humus orgánico con porrón de sauco.

    Federico Chueca


    Don Federico Chueca Robles, el músico chispero de Madrid
    Por Enrique Suárez 


    El 20 de junio de 1908 moría en la calle de Alcalá Nº 104 de Madrid el músico del que diría su gran amigo y colaborador Ramos Carrión “Fue el maestro Chueca perpetuo testigo de la gente que se contenta con pocas alegrías al igual que tiene escasas facilidades para lograrlas”.
    Este mismo año también muere el 20 de septiembre el que fuera uno de los presidentes de la I República en España, Don Nicolás Salmerón, a los 70 años de edad. Otra triste pérdida fue la del violinista Pablo Sarasate, considerado el auténtico sucesor del mítico Paganini. El entierro del maestro Chueca tuvo lugar en domingo, a las 15 horas. El cortejo fúnebre abrió la marcha con dos parejas de guardias municipales a caballo. Bajó dicho cortejo por la calle de Alcalá, pasando por los teatros Apolo y Zarzuela, atravesando la Puerta del Sol, despidiéndose el duelo en capitanía. La presidencia estaba formada por el gobernador civil, el alcalde de Madrid y sobrinos del maestro. Entre el público figuraban Bretón, Chapí y Lleó. Chueca, que tenía sesenta y dos años en el momento de su fallecimiento, fue sepultado en la Sacramental de San Justo y Pastor.
    El compositor dejó una zarzuela póstuma titulada Las mocitas del barrio, que sería estrenada en el Teatro Lara el 29 de marzo de 1913, con libro de Antonio Casero y Alejandro Larrubiera. Este último escribió en La Ilustración Española y Americana su encuentro con Chueca para leerle la obra: “Se encontraba el maestro rodeado de amigos en una de sus célebres tertulias en su domicilio y cuando terminó la lectura dijo: “Esto ya es cosa mía, ¡me gustan mucho estas mocitas! Sería la primera vez que a mí no me gustaran”.
    No llegaría a terminar la partitura; dejó musicalizado el dúo que fue el que cataron en su homenaje in memoriam Loreto Prado y Enrique Chicote. El resto de la música la escribiría su buen amigo y compositor Don Francisco Fuster, profundo conocedor de su obra y de su procedimiento a la hora de trabajar.
    Sobre el estreno de esta obra se leía en ABC “Es tan gran, tan intensa, tan española y, sobre todo, tan castizamente madrileña la música de Chueca que, a pesar de su muerte, unas obras porque quedado en el repertorio y otras, porque marcar un momento en la historia de los madrileños, el resultado es que todas han sobrevivido”.
    Fue Chueca el único músico de Madrid de todas las épocas. Sus pasodobles suenan a cascabeles de calesera torera y a valiente arresto militar y sus chotis tienen todo el ritmo del movimiento de una chula de Lavapiés.
    Como no podía ser menos, es uno de los compositores que con su Agua, azucarillos y aguardiente forman la Primera Trilogía del sainete lírico junto a la Verbena de la Paloma de Bretón y La revoltosa de Chapí.


    Fue un tanto despreciado por los académicos, pero se ha demostrado que su música resiste con lozanía el juicio inexorable del paso del tiempo mejor que la música de los contemporáneos que la criticaron.
    En los primeros años del siglo XX se agrava la enfermedad que sufría, la diabetes, y la familia decide recluirle en casa con toda clase de atenciones y muy vigilado; como no podía evadirse de su gran afición a las golosinas se pone de acuerdo con los chicos del barrio, sus grandes amigos, para que éstos, previo pago, le traigan chocolatinas y pasteles que el maestro consume con gran avidez y, claro está, a escondidas de su familia. Siempre fue un niño grande.
    Su última salida
    Su último éxito sería El bateo o ¿quién bautiza al nrnr? Con libro de Antonio Paso y Antonio Domínguez. El estreno tuvo lugar el 7 de noviembre de 1901 en el Teatro de la Zarzuela, con Elsa Salvador, Nieves González, Riquelme, Valentín González y Pablo Arana. Este sainete lírico en un acto, perteneciente al género chico madrileño, nos muestra el Madrid castizo de finales del siglo XIX. Ese mismo año Chueca estrenaría también El capote de paseo, que es una refundación de Los amaestrados. A estas obras le seguirían La corrida de toros (1902), La borracha (1904) y ya en 1906, Chinitas junto a El estudiante, del año siguiente. Todas estas obras no alcanzarían el gran éxito de las dos estrenadas en 1901, La alegría de la huerta y El bateo.
    Su última salida a la calle fue con motivo de la verbena de San Isidro, acompañado por su mujer y su amigo Fernández Prieto, con los que se acercó a la Pradera. Al llegar, la mayoría de los organillos tocaban piezas del maestro. El señor Prieto le dijo:
    -El pueblo no le olvida, maestro.
    A lo que Chueca respondió:
    -El pueblo es el dueño de mi música; sólo a él le pertenece. Yo no he hecho más que tomarla de la calle, de las plazuelas, mercados, tabernas y bailes. Pasaban las notas volando por el fino aire de Madrid, transparente como el cristal, leve como mi pluma, y no tuve más que recogerlas. Todo es melodía, voces y sentimientos de los madrileños. Lo he dicho más veces y lo repito ahora.
    Al maestro Chueca lo compararon con Ramón de la Cruz, con Goya y con Barbieri. Indudablemente, fue “el músico chispero de Madrid”. Sus dúos rezuman el cotilleo de las vecinas y sus romanzas el decir y hacer de los tipos populares del barrio. En definitiva, su música va desde el barrio de las Maravillas hasta las Peñuelas, pasando por Embajadores y la Guindalera.
    El secreto de Chueca
    El secreto del compositor es bien sencillo: música pegadiza, popular, a ras de suelo, en las calles, esquinas, en los puestos de churros, en las verbenas, en el picador, en el torero, en el chulo, la niña casadera, la aguadora, el cesante, el anarquista, el pollo pera, en el pueblo… Don Federico fue el músico que con mayor transparencia y elegancia dotó al espíritu madrileño de una credibilidad, sin privarlo de su popular casticismo, siempre patente en todos los rincones callejeros de su querido Madrid.
    El libretista Don Salvador María Granés le dedicó las siguientes letrillas: “Hace música preciosa/ que se aplaude sin querer/ ¡Como que ya la cantamos/ antes de escribirla él!” El periodista Augusto Martínez Olmedilla le preguntó a principios de siglo cuál era su obra preferida y él contestó sin dudar que La gran vía. Al preguntarle por el libreto al que con más placer había puesto música no dudó tampoco en responder que a los de su amigo Ramos Carrión. Éste dijo del maestro: “Música del pueblo/ de la que se pega/ que se aprende pronto/ y nunca se olvida./ ¡Música de Chueca!”.
    La etapa más prolífica de nuestro compositor fue, sin duda, la correspondiente a los últimos veinte años del siglo XIX: en ella escribió Cádiz, La gran vía (1886), El año pasado por agua (1889), La caza del oso, El tendero de comestibles (1891), todas ellas al alimón con Joaquín Valverde; además de en solitario: Los descamisados (1893), Las zapatillas (1895), El coche de correos (1896), Agua, azucarillos y aguardiente (1897) y Los arrastraos (1899); a las que hay que añadir de El mantón de Manila (1898), en colaboración con Manuel Fernández Caballero.
    En cierta ocasión el maestro Barbieri le pidió a Chueca que dirigiera un estreno suyo, a lo que Don Federico se prestó gustosamente; fue con la obra De Getafe al paraíso. Con la obra De Madrid a París, estrenada en 1889, terminaría la larga colaboración del maestro Valverde con Chueca. La colaboración había comenzado con la primera obra de éste último, El sobrino del difunto.
    Al finalizar esta colaboración, el maestro siguió necesitando que le instrumentaran sus obras, algo que no le resultó difícil dado el prestigio adquirido y su fama tan popular. De hecho, se sabe que Arturo Saco del Valle y hasta Manuel de Falla fueron algunos de sus colaboradores a este respecto.
    Cuando Chueca necesitaba una palabra que encajara en las muchas letrillas de sus melodías -ya que a disgusto de sus libretistas el propio músico escribía con relativa frecuencia algunas letrillas de sus cantabile-, no dudaba en inventárselas, como “enseguí” y “langosti”, del dúo de los paraguas de El año pasado por agua, o “ay-gili”, traducción chispera de la palabra inglesa “high life”, alta sociedad, perteneciente a la canción del Elíseo madrileño de La gran vía
    Genio y figura
    Don Federico Chueca fue un compositor de gran ingenio, dotado de un finísimo oído musical y una prodigiosa intuición para el pentagrama. Gran autodidacta, intentó en vano someterse al método académico y a su disciplina; su maravillosa inspiración, su capacidad improvisador, así como su carácter bohemio, se lo impidieron.
    Corría el año 1846 cuando en la Torre de los Lujanes, en pleno corazón de Madrid y frente al edificio del antiguo ayuntamiento, nació el 5 de mayo Federico Chueca Robles. Al pequeño le pusieron los nombres de Pío Estanislao Federico y desde muy niño se sintió atraído por la música. A la edad de ocho años su padre lo matriculó en el conservatorio. El padre era conserje de este edificio de la Torre de los Lujanes, protegido por el Estado dando su carácter histórico. En él estuvo prisionero el rey francés Francisco I, derrotado en la batalla de Pavía por Carlos I.
    Ya en el conservatorio llamaba la atención, como se refleja en una gacetilla del Diario de Madrid, con motivo de unos exámenes finales. El 7 de mayo de 1855 se leía lo siguiente “Entre otros alumnos, ha llamado la atención un hermoso niño llamado Federico Chueca que, con tan sólo nueve años, maravilló a todos con su aplomo y soltura en la interpretación al piano de piezas bastante difíciles. Tanto maestros como público prorrumpieron en calurosos aplausos”.
    A los diez años estudia solfeo, piano y armonía en un colegio especial de La Granja, en régimen interno, adonde le llevó un amigo de la familia. Sin embargo, al pequeño Chueca no le gustaba demasiado la férrea disciplina del centro y, aprovechando el pasado de una caravana de arrieros hacia Madrid, se esconde en ella y llega a la capital.
    Los padres decidieron que, independientemente de su estudios musicales, estudiase bachiller, obteniendo su título a los 16 años. Un año más tarde se matricula en la Universidad de San Carlos, Atocha, para estudiar medicina.
    En 1865, cuando Chueca tenía 19 años, el gobierno autoritario del General Narváez introdujo modificaciones en la enseñanza universitaria. Los estudiantes de Medicina vieron peligrar su futuro y se lanzaron a la calle en algarada y estudiantil manifestación, que pronto se convirtió en una revuelta política favorecida por el enrarecido clima político, con guerra en África y diferentes gabinetes ministeriales a cual más nefasto.
    O’Donnell reprimió con dureza la revuelta en la célebre noche de San Daniel, el 10 de abril de ese año. Hubo muchos detenidos y entre ellos se encontraba Chueca.
    Internado en la cárcel del Saladero, para no aburrirse, dada su maravillosa imaginación, inspiración e intuición musical, compuso sobre las teclas de un piano dibujadas por él mismo sobre una larga mesa una serie de valses a los que llamó Lamentos de un preso.
    Cuando salió de la cárcel ya nada era igual; fue abandonando los estudios de Medicina poco a poco y definitivamente cuando su padre murió de cólera, en 1867.
    Mientras hacía como que estudiaba Medicina, Chueca se ganaba la vida tocando en diferentes cafés, como el Trijueque y el Zaragoza, donde llegó a ganar un madeo, un café con tostada y los domingos, la cena.
    Con veintidós años Chueca se instala en el Café Vapor, donde deleitaba a la clientela con sus maravillosas improvisaciones.
    Del Café Vapor pasó al Variedades, situado frente al teatro del mismo nombre. Aquí acompañaba a María Montes, una cantaora muy famosa de la época, y más tarde pasó al Numancia, donde daba tres conciertos diarios por tres pesetas.
    En 1874 simultaneaba su arte por varios locales en los que ya era conocido y muy disputado por sus dueños y el público en general.
    Con este bagaje, el joven Chueca se presenta al maestro de maestros, el compositor Barbieri, que quedó tan impresionado por su simpatía y vitalidad que le prometió no sólo instrumentar su serie de Lamentos de un preso, sino llegado el caso, estrenarlos. Nació una sincera y admirada amistad entre los dos, que le valió muchísimo al maestro Chueca para el arranque de su carrera musical.
    El maestro Barbieri dijo en referencia a Chueca que era su único heredero musical.




    A su muerte, dijeron:
    Mariano de Cavia: “Fue un admirable caricaturista musical”
    Jacinto Benavente: “Es una música que espanta a los pobres de sus cuidados y a los ricos de su tedio”
    Francos Rodríguez: “Fue patriota en Cádiz, satírico en La gran vía y siempre bueno, sobre todo muy bueno”
    José Jackson Veyan: “Alegre, franco y llano/de niño tenía antojos/y llevaba muy ufano/ el corazón en la mano,/ el alma entera en los ojos/ de las letras que él hacía/ el éxito desprendía./ No supo qué era el miedo/ y ponía en solfa el Credo/ y el Credo se lo repetía./ Como colaborador/ fui con el compositor/ a la Corte de San Luis/ y no hice viaje mejor/ que De Madrid a París./¡Sin él no encuentro/ el éxito en el teatro!/ ¡Ay qué tristeza me da/el balcón del 104/ de la calle de Alcalá!

    Miradas al Soho de Madrid

    Vídeos sobre el Soho madrileño

    La calle de Fuencarral a lo largo del S. XX. En el S. XXI, esta calle es una de las arterias principales de lo que ya se conoce como el Soho madrileño, compuesto por dos barrios muy castizos:  Chueca y Malasaña.

    Estas zonas se han convertido en un referente de modernidad en los últimos años. El mercado de Fuencarral es un lugar donde se dan cita las tiendas de moda con estéticas más emergentes y donde también se organizan distintos eventos culturales.
    A lo largo de la calle Fuencarral se encuentran los locales y tiendas más cosmopolitas de la ciudad. Entre las calles Fuencarral, Barquillo y Gran Vía está Chueca, un centro de culto para los amantes de las últimas tendencias además de uno de los lugares de mayor ambiente nocturno.
    Fue la cuna de la movida madrileña, el movimiento de los ochenta que marcó tendencias a nivel mundial. Hoy es el lugar elegido por los que defienden la tolerancia y la vanguardia. Este barrio madrileño con zona wifi en abierto.
    Al otro lado de la calle Fuencarral está el bohemio barrio de Malasaña. Allí conviven los emblemáticos locales de la movida madrileña, los cafés de las tertulias, los comercios retro y los negocios de estética vanguardista. Su punto de encuentro es la Plaza del Dos de Mayo.


    Básicos de Madrid: El Soho madrileño   

    Vídeo: Youtube, esMADRIDtelevision.


    Madrid Directo Telemadrid - Exposición "Al otro lado del Río


    Reportaje emitido en Telemadrid el 12 de junio 2009 en el programa Madrid Directo. El barrio de Comillas es tratado como el Soho madrileño. La idea parte de Nacho Fernández que pone a disposición un local para una exposición de pintura denominada Al otro lado del Río. Este arranque da pie a una visita a locales instalados allí. Gente que cruza el río Manzanáres para poner su proyecto en un tranquilo barrio de Madrid muy creativo.

    Historia de Chueca

    El barrio de Chueca debe su nombre a una pequeña plaza dedicada al compositor de zarzuelas Federico Chueca -donde se encuentra la mítica estación de metro de Chueca- y es conocido por ser uno de los centros neurálgicos de la noche madrileña. Situado en el distrito Centro de Madrid, la zona más antigua de la ciudad, en Chueca conviven el comercio más tradicional con modernos restaurantes, cafés, bares, pubs nocturnos y un amplio abanico de oferta de ocio y servicios como tiendas de ropa, clínicas, agencias de viajes o saunas, enfocada sobre todo a un público homosexual.
    Y es que desde que en los años 80 empezaron a abrirse los primeros locales destinados al colectivo gay de Madrid -algunos de los cuales como el clásico Café Figueroa o Berkana, una librería gay lesbiana, todavía existen- la oferta no ha parado de crecer. Hoy en día el barrio de Chueca es la zona gay por excelencia de Madrid, y en sus castizas calles se respira el carácter abierto, pintoresco y respetuoso de la diversidad cultural que las invade.
    No es casualidad que sea precisamente en las calles de Chueca donde a finales de cada junio tiene lugar la celebración de la fiesta del Orgullo Gay, uno de los mayores atractivos turísticos del barrio.
    Arquitectura señorial, ambiente multicultural
    Vivir en Chueca es vivir rodeado de historia madrileña, de cosmopolitismo y de modernidad a la vez. Los señoriales edificios de Chueca contrastan con el ambiente multicultural y el bullicio que se vive en sus calles y en las terrazas de los bares. La zona es un claro ejemplo de la sociedad actual y está habitada no sólo por el principal colectivo homosexual de Madrid, sino también por gente jóven y por un importante colectivo de inmigrantes de distintas nacionalidades. Además de sus castizas calles, en Chueca destacan dos plazas mayores, la Plaza del Rey y la Plaza de Vázquez Mella, auténticos hervideros de gente que va y viene sin parar.
    Vivir en Chueca, sin embargo, no está al alcance de cualquier bolsillo. Su privilegiada situación en el centro de Madrid, su genuidad y su cosmopolitismo lo convierten en una de las zonas más caras de la ciudad, junto con los distritos de Salamanca, Chamartín, Chamberí, Retiro y Moncloa. Según datos de enero de 2010 del Observatorio Municipal de la Vivienda de Madrid, en el distrito Centro el precio medio del metro cuadrado de compra de la vivienda nueva está en 5.629 euros, el de la usada en 4.485 euros y la renta media de alquiler se sitúa en 1.113 euros mensuales.




    Chueca


    El conocido como barrio de Chueca es una zona del barrio de Justicia, situado en el distrito Centro de la ciudad de 
    Madrid (España). Está situado en pleno centro de Madrid, junto a la Gran Vía y entre las calles Fuencarral y calle 
    del Barquillo.1 En los años 90 se convirtió definitivamente en el barrio gay de Madrid, al haber sido progresivamente 
    elegido como lugar de esparcimiento y residencia de gran parte de la comunidad homosexual madrileña, desde los 
    años 80. En el barrio se abrieron algunos de los primeros locales destinados al público gay de Madrid, y en algunos 
    casos están aún, como es el caso del Café Figueroa o la librería Berkana. El barrio pasó de ser un marginal barrio 
    madrileño a adquirir el carácter que hoy tiene, un ambiente muy comercial y de esparcimiento, abierto y respetuoso 
    con la diversidad de la sociedad actual, sin perder su aire castizo debido a su arquitectura. Este cambio vino 
    precedido de un gran deterioro en los años 70 debido al tráfico de drogas y la prostitución callejera lo que llevó el 
    barrio a una profunda degradación y abandono de los locales comerciales lo que favoreció el traspaso de locales a 
    los nuevos usos, como los bares gays, que serían el principio del resurgimiento del barrio.2
    de los comercios tradicionales, otros como restaurantes modernos, sex shops, saunas, cafés, barespubs nocturnos.

    La evolución de Chueca ha ido paralela a su transformación comercial. En sus callejuelas podemos encontrar, además 
    y una infinidad de servicios más o menos enfocados a un público homosexual como tiendas de ropa, agencias de viajes, 
    asesorías, clínicas, etc.2
    Al barrio le da nombre una pequeña plazoleta dedicada al compositor de zarzuelas Federico Chueca. En ella se halla 
    la estación del metro Chueca. Destacan otras dos plazas mayores, la Plaza del Rey y la Plaza Vázquez de Mella.
    Uno de los mayores atractivos turísticos de Chueca son las fiestas de celebración del Orgullo Gay, que tienen lugar 
    anualmente a finales de junio.


      martes, 6 de septiembre de 2011

      Convento de las Salesas Reales


      En las Salesas se recreaba el antiguo esquema medieval de Monasterio Real con iglesia funeraria y cuarto real adjunto para los patronos. El interior de este palacio, así como el gran jardín inmediato, eran las partes del conjunto donde más visible resultaba la formación francesa de Carlier, así como los alzados originales del exterior, ahora sólo conservados en la fachada a la calle de Castaños. Fuente foto: arteHistoria             
      El Convento de la Visitación de Nuestra Señora, también llamado Convento de las Salesas Reales, es un antiguo conjunto arquitectónico de la Villa de Madrid (España), formado por un convento propiamente dicho, y una iglesia. Fue fundado en 1748 por la reina Bárbara de Braganza para colegio y residencia de jóvenes de la nobleza, siendo enterrado en la iglesia el rey Fernando VI así como la propia reina fundadora, su esposa. Actualmente, la iglesia acoge a la parroquia de santa Bárbara, y el resto de la construcción es sede del Tribunal Supremo.

      En origen, las hermanas salesas llegadas en 1747 de Annecy en Saboya ocuparon unas casas en Prado Viejo, de donde se trasladaron a un beaterio existente en la calle San José. De allí pasaron al que sería su emplazamiento definitivo, junto a la Puerta de Recoletos, en la actual calle Bárbara de Braganza. La reina había comprado allí unos terrenos para su fundación. Su proyecto era no sólo la creación del convento, sino asegurarse un lugar tranquilo donde pudiera residir en caso de la muerte del rey, Fernando VI.
      Historia


      Fachada sur del antiguo convento, actual Tribunal Supremo.

      Interior de la Iglesia.
      El convento fue diseñado por el francés François Carlier, aunque debido a un viaje de éste a Parma, fue Francisco Moradillo quién lo llevó a cabo, modificando incluso el proyecto original al incluir dos torres-campanario. Las obras, comenzadas en 1750, apenas duraron 7 años, inaugurándose en 1758 con solemnes ceremonias templo y convento en presencia de la reina fundadora, fallecida poco más tarde.
      La muerte de la reina no supuso un cambio para el convento, que siguió contando con grandes patrocinadores que la embellecieron. Cuando en 1870 las religiosas fueron exclaustradas, el convento se destinó a Palacio de Justicia, aunque la iglesia siguió abierta al culto. En septiembre de 1891, ésta se constituyó como parroquia bajo la advocación de Santa Bárbara, en tanto las monjas con algunas piezas artísticas del viejo monasterio se establecieron en un nuevo convento en la calle de Santa Engracia, obra del marqués de Cubas.1

      Mausoleo del rey Fernando VI, en la iglesia.

      Fachada y compás, con las verjas originales del siglo XVIII trasladadas tras la reforma de 1930.
      En el siglo XX, el ya Palacio de Justicia sufrió dos grandes incendios que afectaron a las antiguas dependencias conventuales, gravemente dañado en el incendio de 1915 en el que resultaron también destruidas numerosas obras de arte depositadas por elMuseo del Prado, aunque la iglesia no resultó afectada. La restauración la realizó Joaquín Rojí. Las escalinata que accede a la portada del templo fue realizada en 1930 por Miguel Durán al abrir la nueva calle Bárbara de Braganza.

      Descripción

      Para la ejecución de la obra se solicitaron planos a Juan Bautista Sachetti, arquitecto del Palacio Real, aunque finalmente se prefirieron los del francés Carlier, muy modificados por el aparejador Francisco Moradillo, quien se hizo cargo de la dirección de la obra, a quien se debe todo el segundo cuerpo, con las torres y la cúpula con su tambor. En estilo rococó, combinando las aspiraciones clásicas y la magnificencia barroca, su interior aparece decorado con bronces, mármoles y piedras multicolores cuyo elevado coste dio origen a comentarios maliciosos.2
      Construida en ladrillo y mampostería, su fachada principal forma un tripórtico rematado por frontón entre dos torres cuadrangulares de un sólo cuerpo. La fachada aparece ornamentada con relieves del escultor italianoJuan Domingo Olivieri, impulsor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y las estatuas de bulto en nichos de San Francisco de Sales y Santa Juan Francisca, obra de Alfonso Giraldo Vergaz, algo posteriores a la ejecución del templo. A Olivieri pertenece también el grupo de la Sagrada Familia, originalmente en la portada del convento y trasladada al lienzo de muro que forma ángulo con la fachada de la iglesia en el átrio.3
      Su planta es de una nave sola nave con forma de cruz latina y capillas-hornacina, cubierta con bóvedas de cañón con lunetos en la nave y tramos de crucero, y con cúpula sobre pechinas, tambor y linterna sobre el crucero.4 En su ejecución Moradillo simplificó muchas de las curvas y líneas quebradas con que había sido proyectada, atenuando el efecto rococó.5


      Interior: sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza
      En el interior de la iglesia, uno de los más suntuosos del barroco madrileño, se conservan los monumentos funerarios de Fernando VI y Bárbara de Braganza, quienes fueron sepultados allí según sus deseos, siendo los únicos reyes de España, (exceptuando a la reina María de las Mercedes de Orleans, cuyo sepulcro se encuentra en la catedral de la Almudena) que se encuentran enterrados en la capital. Los mausoleos fueron diseñados, a encargo de Carlos III, por el arquitecto Francesco Sabatini, y labrados en mármol y pórfido por los escultores Francisco Gutiérrez y Juan León respectivamente. El sepulcro de la reina no es visible desde la iglesia al estar en el interior de la sacristía, compartiendo pared con el del rey.6 También, desde 1870, se halla el mausoleo de Leopoldo O'Donnell, esculpido en mármol de Carrara por Jerónimo Suñol.


      Decoración pictórica

      En la nave se levantan dos grandes retablos de mármoles blancos, verdes y rosados, de aire clásico y gusto rococó, cobijando pinturas de la Sagrada Familia, obra del veronés Francesco Cignaroli en el lado del Evangelio, y de San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca, obra de Corrado Giaquinto en el altar que ocupa el lado de la Epístola.
      Otros dos retablos semejantes se encuentran en los brazos del crucero, siendo sus pinturas obras del francés Charles Joseph Flipart el que representa a San Fernando recibiendo las llaves de Sevilla en el lado izquierdo, y de Francesco de Mura el deSan Francisco Javier con Santa Bárbara, en el derecho junto al sepulcro de Fernando VI, precedido por una barandilla comulgatorio en bronce dorado también del siglo XVIII.

      Interior: cúpula sobre pechinas con pinturas murales de los hermanos Luis, Alejandro y Antonio González Velázquez.
      Las bóvedas se cubren con pinturas de los hermanos LuisAlejandro y Antonio González Velázquez. En ellas se representan escenas de la vida de san Francisco de Sales en la nave, y de los santos patronos de los fundadores en los brazos del crucero: San Fernando ante la Virgen y Santa Bárbara ante el Redentor. En las pechinas, los evangelistas, y en la cúpula, algo retocadas tras el incendio de 1908, con un aire más decididamente rococó, escenas de la vida de la Virgen entre guirnaldas y alegorías de las Virtudes.7

      ]Presbiteria

      En el presbiterio destaca el retablo mayor, de mármoles de colores, cobijando una mesa de altar también de mármol con incrustaciones de lapislázuli. Lo preside un óleo de La Visitación de cinco metros de alto, obra del pintor napolitano Francesco de Mura, coronado por las armas reales. En los laterales, dos esculturas de Santa Bárbara y San Francisco de Sales de tamaño algo mayor del natural son obra de Juan Domingo Olivieri, como el relieve del ático, Oración de san Francisco de Sales, y las esculturas de la Caridad y la Religión, todas ellas en mármol blanco. En la bóveda, una pintura de los hermanos González Velázquez representa la Coronación de la Virgen.8
      Interesante es la barroca tribuna regia, situada en el lado del Evangelio, comunicando con las dependencias del que fue palacio privado de la reina fundadora, en madera dorada y encristalada.

      Fuente: Wikipedia

      FOTOGRAFÍAS DE SALESAS  Ver aquí

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